Hambre emocional: 7 consejos para controlarlo

Hambre emocional

En muchas ocasiones habrás sufrido la situación de que tras haber comido o incluso sin tener sensación de hambre, nos sentimos impulsados a comer. Esto es el llamado hambre emocional.

 

Generalmente el hambre emocional aparece por causas como el estrés o la ansiedad y, los alimentos que deseamos comer al tener esa sensación, son normalmente alimentos poco saludables de los que hacemos un consumo excesivo.

 

Esto es algo normal en gran parte de la población. Sin embargo, cuando este hecho se convierte en un hábito, pasamos a ver en la comida la solución de nuestros problemas emocionales y, a la vez, comenzamos a exponernos a problemas de salud relacionados principalmente con la alimentación.

 

¿Cómo podemos diferenciar el hambre emocional del hambre fisiológico?

 

Hambre emocional:

  • Es repentino
  • Es urgente
  • Deseo de comidas específicas
  • Sentir que estás lleno no basta
  • Genera culpa, vergüenza o tristeza

Hambre fisiológico:

  • Es gradual
  • Puede esperar
  • Está abierto a varias opciones
  • Estar satisfecho es suficiente
  • No genera sentimientos negativos

 

El hambre emocional, como hemos podido observar, es un proceso que se da como respuesta tras situaciones de estrés o ansidad. Esto se debe principalmente a que el hecho de comer genera dopamina en nuestro cerebro, una sustancia que nos proporciona una sensación de bienestar psicológico.

 

¿Qué hacer para acabar con el hambre emocional?

 

  1. Acudir a un nutricionista es esencial, aunque también es recomendable acudir a un psicólogo a la vez.

 

  1. Tratar de analizar la situación y llegar a conocer de donde procede ese hambre emocional. Esto te servirá para poder controlarlo y poder diferenciarlo del hambre fisiológico.

 

  1. Darse el tiempo necesario para controlar el problema. Es normal que el cambio tras acudir al nutricionista y/o psicólogo no sea inmediato, sino gradual.

 

  1. Emplear técnicas de respiración como método de relajación cuando nos encontremos ante una situación de hambre emocional. La respiración servirá de gran ayuda para tranquilizarnos y poder llegar a calmar dicho hambre.

 

  1. No centrarse solo en lo que te apetece comer. Hemos de pensar qué comida es beneficiosa para nosotros y cual de ellas no lo es. Tenemos que priorizar con las comidas saludables aunque nos toque realizar algún que otro esfuerzo.

 

  1. Realizar actividades que consigan distraer nuestra mente. Así conseguiremos que no aparezca esta sensación de hambre que no es real, o al menos que tarde más en aparecer.

 

  1. Analizar cada día la calidad de los alimentos consumidos a lo largo de la jornada y, los hechos o situaciones que nos han podido llevar a comer sin hambre real.

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