Causas de la alopecia femenina

alopecia

En nuestros días ya no se ve tan extraño el que un hombre padezca alopecia, es decir, caída y pérdida del cabello. Es, de hecho, algo bastante frecuente, y a lo que ya estamos acostumbrados. Hasta tal punto, que en ocasiones se percibe como un rasgo atractivo en él.

Sin embargo, simplemente el hecho de imaginarlo en una mujer ya nos pone la piel de gallina, y nos echamos a temblar tan solo de pensar que nos pueda ocurrir a nosotras. Es por ello que cada vez que notamos que se nos cae el cabello en una cantidad o frecuencia mayor a la habitual, nos asustamos. Pues bien, la alopecia femenina existe, si bien menos frecuentemente que en los hombres; pero en numerosas ocasiones la caída del cabello en las mujeres sucede por diferentes causas, en su mayoría, hormonales.

¿Quieres conocer las principales causas de la alopecia?

Quistes ováricos. Mujeres con quistes en sus ovarios presentan alterada la cantidad de andrógenos, hormona masculina que también está presente en las mujeres, si bien en ellas aparece en menor proporción. Cuando aparecen los quistes, esta hormona aumenta, con lo que hay mayor probabilidad de que caiga el cabello.

– Píldoras anticonceptivas. En tratamientos donde se ingieren estos fármacos, también se altera la concentración de la anterior hormona, con lo que el cabello tiende a caer con mayor frecuencia.

– Menopausia. El envejecimiento natural podría ser otra causa. Durante la menopausia los niveles de andrógenos varían, de manera que el crecimiento del cabello se altera: deja de crecer con la misma fuerza en la cabeza, mientras que en distintas zonas de la cara comienza a crecer con más fuerza.

– Parto. Durante el embarazo, el pelo incrementa su crecimiento, de tal modo, que una vez que éste llega a su fin, el folículo entra en una fase de reposo, por lo que aparte de cesar el crecimiento, mucho del cabello que había crecido, cae.

– Estrés. Aunque parezca algo con lo que no pueda guardar relación, el estrés, ansiedad, nervios, son algunos de los mayores causantes de desajustes hormonales. Estos pueden producir incrementos o descensos de los niveles de ciertas hormonas como: la tiroides, la progesterona o los estrógenos, que también pueden influir en la caída del cabello.

– Infección grave. Tras una infección, el ciclo de crecimiento normal de un pelo puede verse alterado, de manera que puede pasar directamente de su fase de crecimiento a la de reposo, y de ésta a la de desprendimiento, provocando así su caída.

– Operación o tratamiento farmacoquímico. En situaciones en las que se aplican este tipo de tratamientos al paciente, como la quimioterapia, la matriz se daña, con lo que el pelo se estrecha tanto que deja de crecer.

En otras ocasiones, las hormonas no influyen en la alopecia femenina o caída del cabello, sino que se debe a factores externos, ambientales o mecánicos. De este tipo pueden ser:

– Prácticas dañosas para el cabello. Entre ellas se pueden incluir los peinados que afectan al crecimiento del cabello, como peinados muy apretados que tiren o tensionen mucho a éste (trenzas, recogidos) o incluso las extensiones. También, aplicar demasiado calor al cabello: el uso prolongado y demasiado repetido de planchas o secadores, puede acabar secando y dañando tanto el cabello, que se quiebre con mayor facilidad y acabe cayendo.

– Caída estacional. Debido a que durante los meses de verano, el cabello se encuentra más expuesto a factores como: el sol, la sal del agua del mar, el cloro de la piscina y las altas temperaturas; que hacen que el mismo se debilite. Una vez debilitado, lo sometemos al brusco cambio que supone la llegada del otoño, con más viento y bajas temperaturas, por lo que el pobre pelo no soporta este cambio tan abrupto y termina por caer. Además, los ciclos naturales del crecimiento del cabello coinciden con un aumento de actividad metabólica en verano, y un cese de ésta en otoño, en la que el folículo entra en fase de reposo.

– Vida natural. Hay que considerar que el cabello tiene una vida media de 3 a 5 años, por lo que es normal, que a menudo nos caigan grandes cantidades de pelo, debido a que éste se está renovando de forma natural.

– Genética. Hay un componente hereditario en la caída del cabello, con lo que si tus familiares son propensos a ella, es muy probable que tú también lo seas, o lo acabes siendo.

En la mayoría de los casos, la caída no es inminente, y suele tener solución, de manera que se suele restablecerse la cantidad normal del cabello. Sin embargo, no es así en el caso de la alopecia femenina, cuando ésta aparece como una patología en sí.

Cuando esto ocurre, el folículo que fabrica el cabello disminuye en grosor, de manera que progresivamente, produce cabellos más finos y débiles hasta llegar a un punto en el que cesa de producirlos. Este tipo de alopecia difiere de la conocida alopecia masculina, en que se el crecimiento del cabello disminuye en forma difusa, mientras que en los hombres se concentra en zonas concretas. En el caso de las mujeres no se percibe la alopecia de manera evidente, no suelen aparecer grandes zonas rasas, simplemente muestra zonas más pobres en cuanto a crecimiento o al grosor del cabello. Este último, suele adelgazar en la zona superior del cuero cabelludo y en la coronilla, y suele ser asintomático, no suele doler ni presentar picor ni quemazón en la zona. En las mujeres el debilitamiento y caída no suele ocurrir en la región frontal, como en el hombre; y en la zona en la que sí ocurre, lo hace de forma más repentina que éste.

Debido a que la causa de esto está en la elevada concentración de hormonas masculinas (andrógenos), para detectar una posible alopecia femenina, el médico realizará exámenes de sangre buscando concentraciones anómalas de ésta. También síntomas como un aumento de acné o del tamaño del clítoris, vello en la cara o en el vientre, o cambios en los períodos menstruales, podrían ser indicativos de un aumento de esta hormona, y preceder a caída del cabello; con lo que se debe acudir en busca de un diagnóstico lo más rápido posible.

No obstante, también se debe realizar una biopsia cutánea, pera descartar posibles trastornos de la piel, que puedan influir.

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