Uso racional de antibióticos : Cómo y cuándo usar

Los antibióticos son una familia de medicamentos que se utilizan para el tratamiento de infecciones causadas por bacterias.

Cada tipo de bacteria necesita un antibiótico específico porque la destruye o paraliza su desarrollo según la naturaleza de la misma.

            Gracias al invento del Dr. Alexander Fleming en el 1929 que junto al hongo Penicillium notatum, del cual apareció la penicilina, se ha logrado salvar muchas vidas pero cuidado que en los últimos años han fallecido muchas otras por no haber tenido el efecto deseado.

Esto ocurre por las famosas resistencias bacterianas que no son más que los escudos que se ponen para evitar el efecto del antibiótico.

            Las causas de que aparezcan las resistencias bactarianas pueden ser las siguientes:

  • Las bacterias cambian las proteínas de su cubierta para que el antibiótico no les afecte y luego tienen la propiedad de transmitir esta alteración a otras bacterias del cuerpo.
  • El uso incorrecto de los antibióticos  hacen que las bacterias aprendan a resistir la acción del antibiótico y cada vez les afecta menos.

El uso correcto de los antibióticos empieza por la prescripción del médico u odontólogo ya que un antibiótico que hizo efecto en anteriores ocasiones no tiene porqué ser el correcto en este momento. Además debemos tener en cuenta varios aspectos para que no deje de hacernos el efecto deseado:

  • No solicite ningún antibiótico sin receta en la farmacia porque no lo dispensaremos y cada vez más los compañeros estamos más concienciados.
  • Seguir siempre las pautas de administración que marque el médico respetando las horas entre tomas, la dosis y la duración del tratamiento sin interrumpirlo previamente a su finalización, aun mejorando los síntomas.
  • Almacenarlo según indica el envase aunque ahora hacemos más hincapié en este asunto en la oficina de farmacia para que el efecto sea el adecuado.  Deben prepararlo según instrucciones en dos veces con agua mineral y según el antibiótico en frigorífico.
  • Si sobra antibiótico depositarlo en el PUNTO SIGRE de la farmacia ya que no serviría para posteriores tratamientos. No guardar ni acumularlos en casa para evitar su reutilización.
  • Si durante el tratamiento apareciera alguna reacción adversa deberíamos comunicarlo o acudir al centro médico más cercano (inflamación de cara y/o cuello, sensación de falta de aire,…)
  • Por último la ingesta del mismo también es importante y aunque la mayoría se administran con el estómago lleno hay algunas excepciones que la presencia de alimentos disminuye su efecto terapéutico.

Para el año 2050 se estiman que si no se adoptan estas medidas la resistencia a antibióticos podría ser la causa de 10.000.000 de muertes al año.

            Los antibióticos pueden producir otras afecciones colaterales por su acción de amplio espectro, es decir, que también combate a bacterias que son beneficiosas y protectoras del propio organismo y las más comunes son:

  • DIARREAS:  las bacterias que repoblan la flora intestinal se ven afectadas por el tratamiento con antibióticos y afectan al sistema inmunitario disminuyendo las defensas.
  • CANDIDIASIS: en mujeres altera la flora vaginal produciendo una disminución de las defensas vaginales y apreciendo los hongos de la familia Candida albicans.

Para finalizar hemos resumido este artículo en estos puntos que son los más importantes:

  • Los antibióticos son medicamentos que combaten infecciones causadas por bacterias.
  • No usar antibióticos para infecciones víricas.
  • El uso adecuado de antibióticos ayuda a tratar infecciones y dificulta que las bacterias se vuelvan más resistentes.
  • La manera en la que usamos los antibióticos hoy, impacta directamente en cómo de efectivos serán el día de mañana.

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